Wisib

Vida Sencilla.

Dong Nguyen, Flappy Bird y la vida simple

Flappy Bird

Desde ayer estuve esperando para poder escribir este post. Estuve esperando a que sucediera lo que Dong Nguyen (creador de Flappy Bird) había anunciado: que se retirara el juego de la App Store y de la Play Store. Bueno, al parecer ya la bajó del App Store, por lo que, para mí, es suficiente y no se trató de solo una estrategia para promover las descargas.

El minimalista

No se necesita conocer a fondo a Dong Nguyen para darse cuenta que él es un minimalista puro. Lo vemos en su creación: los gráficos más simples que puedan existir, sólo un movimiento para jugarlo. No hay opciones de configuración, ni música molesta que no aporte nada al juego. Lo vemos en el sitio de su estudio .Gears Studio que no cuenta siquiera con un menú: sólo enlaces a sus juegos, su twitter, una pequeña descripción del estudio y un correo de contacto.

“Basura del amo, manjar del marrano”

Para la mayoría es incomprensible como alguien que estaba teniendo sus 10 minutos de fama, alguien que acababa de lograr lo que tal vez sea el mayor éxito comercial en toda su vida, se eche para atrás. Yo no puedo más que respetarlo y admirarlo.

Dong, vietnamita, pudiera lograr decenas, tal vez cientos de miles dólares diarios con su juego (Candy Crush gana hasta 850 mil usd al día). Si no quisiera meterse en problemas, podría vender el juego en unos cuantos millones y olvidarse de todo, pero no, Dong Nguyen, tiene claro qué es lo que quiere para él: una vida simple.

Tanto le ha afectado Flappy Bird en su vida, que siendo su “producto estrella”, ni siquiera aparece en la página de su estudio. Ya no quiere que lo molesten, ya logró tener éxito, y es suficiente.

Claro, y gran parte de las personas que tienen como prioridad en su vida, el dinero, lo atacan llamándolo estúpido o mendigando para que les regale el juego.

Es increíble (y muy triste) que para muchos sea desesperante el ver cómo alguien desprecia el éxito (de fama y monetario) que muchos quisieran llegar a tener en su vida, y que nunca lograrán alcanzar. Sin embargo, también es increíble (y da mucha alegría) ver cómo hay personas para las que el dinero no es lo más importante y sí lo es la tranquilidad en su vida.

Own less, live more

Les recomiendo la siguiente lectura acerca de una pareja que construyó su casa para que fuera práctica y funcional:

http://nyti.ms/19OZaye

Pensó

Pensó que una casa más grande iba a hacerle feliz ¡pero no fue así!

Pensó que un carro de lujo le llevaría a la felicidad ¡pero lo perdió!

Pensó que un trabajo con un mejor salario le haría feliz ¡pero no ocurrió!

Pensó que una pareja guapa y adinerada sería su felicidad ¡pero no funcionó!

Pensó que la felicidad estaba fuera de su persona.

Elad Blog: Who Cares If It’s Been Tried Before?

Les recomiendo el siguiente post. Esto va para esas veces que no nos atrevemos a hacer las cosas porque alguien más ya está haciendo lo mismo.

Elad Blog: Who Cares If It’s Been Tried Before?.

Regla de oro

Nunca, nunca, nunca, por ningún motivo, procrastines.

La nueva ventana de Johari

Se me ocurrió crear una nueva versión de la ventana de Johari. Este es el resultado.

The-New-Johari-Window

Esas veces que te sientes egoísta

A veces actuamos por complacer a las demás personas. No me refiero a la típica aprobación social/banal que muchas personas quieren, y para la que terminan comprando una u otra cosa para obtenerla. Me refiero a cosas realmente importantes, por ejemplo, nuestra familia. Un ejemplo claro de esto son aquellas personas que se quedan solteras y que son quienes terminan cuidando a sus padres en la vejez, quedándose solos al final de sus vidas.

Aunque seguramente hay quienes nacen para ayudar a los demás, no creo que sea bueno sacrificar la felicidad propia por la felicidad de alguien más, así sean nuestros padres o nuestros hijos. Pero no nos confundamos: no hablo de no querer apoyar a los demás o de no realizar pequeños sacrificios por el bienestar de las personas que nos quieren, sino de sacrificar toda la vida por los demás, por miedo a que si no lo hacemos, nos sintamos que estamos siendo egoístas.

Nunca me he encontrado en una situación tan fuerte como la del ejemplo, sin embargo sí he limitado varias decisiones que me gustaría tomar por miedo a que vayan a pensar que soy un egoísta. Es más, hace poco me sentía así hasta que me di cuenta que ni estoy haciendo lo que quiero pero tampoco es como que ayude mucho a las personas que pienso.

Se me ocurre preguntarnos lo siguiente para clarificar este tipo de situaciones:

  • ¿Estamos haciendo lo que queremos?
  • La persona que creemos nos necesita, ¿realmente necesita de nuestra ayuda?
  • Si creemos que estamos ayudando, ¿realmente lo estamos haciendo o es más lo que estorbamos?
  • ¿La podemos ayudar en nuestra situación actual?
  • ¿Qué otras opciones de ayuda tenemos?
  • ¿Hay manera de ayudar y a la vez hacernos cargo de nuestra vida con nuestras decisiones?
  • ¿Qué es lo peor que puede pasar si nos comportamos “egoístas”?

La verdad es que la vida es muy corta como para no tomar acciones por nuestra voluntad y no por miedo, claro que si esas decisiones incluyen el ayudar a los demás porque es tu convicción, pues qué mejor, pero sólo así, y que sea ayuda necesaria y de verdad.

Hay mejores formas de perder el tiempo que Facebook

En mi blog personal conté que he eliminado mi cuenta en Facebook y explico el porqué. Si quieres leer el post, da click abajo.

He eliminado mi cuenta en Facebook « JESÚS CUEVAS PEÑA.

 

Procrastinación: Ese maldito vicio

En realidad este post se iba a llamar “Esa puta enfermedad llamada Procrastinación”, pero dije que iba a hacer un esfuerzo por no decir groserías, así que cambié “enfermedad” por “vicio” :)

Para mí, el peor de los vicios es la procrastinación. Esa maldita costumbre de aplazar todo, realmente te puede llevar a un punto en el que  se atasca tu vida. Si a la procrastinación la tratamos como enfermedad, creo que clasificaría como contagiosa, porque esto también es de hábitos, y los hábitos se van adquiriendo de diferentes formas, siendo nuestras personas cercanas, una de estas formas.

La procrastinación se nota en cosas mínimas: no guardar las cosas inmediatamente después de usarlas, dejar las tareas para el último momento, no tender la cama justo después de levantarte, guardar enlaces en Instapaper para leer después, o dejar de actualizar tu blog por mucho tiempo.

Procrastinar también es dejar las cosas a medias para poner tu atención en otras actividades, lo malo de esto es que, casi siempre, interrumpimos lo que estamos haciendo por cosas de menor importancia, por ejemplo: responder en Whatsapp, en FB, publicar algún “gran tweet” o poner una canción.

Personalmente tengo muchísimas ideas de proyectos que me gustaría llevar a cabo, y lo peor, para muchos de ellos sí tengo el tiempo y los medios para hacerlo, pero los dejo para después. Con esto, no quiero decir que cada idea que se le ocurra a uno, debe de realizarse, para nada, pero sí es necesario activarse justo después de generar una idea para hacerla realidad y que no se quede sólo en eso.

Procrastinación y miedo.

De esto no estoy seguro, pero a veces siento que la procrastinación es una consecuencia de miedos e inseguridades que tenemos personalmente. Es decir, arrastramos nuestros pendientes hasta el momento en el que no podemos escapar de ellos por temor a llevarlos a cabo.

La procrastinación y sus consecuencias.

Las consecuencias de diferir masivamente todo lo que se nos ocurre o todas nuestras responsabilidades, pueden ser miles y casi todas dañinas:

  • Cuando la casa está sucia y desordenada no es más que por procrastinación.
  • Estamos gordos por procrastinación.
  • La mayor parte del estrés es causado por la procrastinación.
  • Puede haber despidos por procrastinación.
  • Pérdida de calidad en lo que hacemos por procrastinación.
  • Empeorar la salud por procrastinación.

¿Qué hacer?

Todavía no tengo la cura a esto, sin embargo, algo que siento me ha ayudado a mejorar es:

  • Haz una lista con todos los pendientes que puedes hacer ahorita: acomodar algo, llamarle a alguien, etc.
  • Haz una lista con todos los pendientes que puedes hacer en la semana: ir con el médico, llevar a arreglar algo, etc.
  • Haz una lista con todos los proyectos que tienes a largo plazo y empieza sólo uno.

Además, algo que estoy aplicando últimamente y todos los días, es el realizar todas las pequeñas tareas en el momento. Para esto, el GTD, tiene un buen principio: si la tarea la puedes hacer en 2 minutos o menos, realízala en el momento.

Depuración psicológica: dejar de pensar tonterías que nos dañan

De todas las 6 depuraciones que propongo, esta es la más complicada. Son muchos años de estar mal acostumbrados a estar pensando tonterías casi todo el día. Muchas veces es más que un hábito: es nuestra forma de vida.

Cambiar la forma en la que pensamos es un proceso que puede requerir no sólo de tus ganas, sino de tiempo y hasta de ayuda psicológica.

Qué hacer

Para no complicarnos, a mí algo que me ha ayudado mucho es lo siguiente:

Hay un libro que se llama Los 4 acuerdos, de Miguel Ruiz, que recomiendo mucho, pero del cual rescato 2, y los pongo en importancia para mí:

-No supongas.

Son incontables las horas que desperdiciamos al día en esto. Nos preguntamos qué pasará, nos preguntamos por qué pasará sin buscar la respuesta o sin poderla encontrar. Nos torturamos con conclusiones vagas y erróneas. Sirve mucho no suponer por qué una persona actúa de tal o cual manera. Sirve mucho no suponer qué es lo que pasará cuando tú hagas algo. Sirve mucho no suponer los sentimientos de las demás personas. Sirve mucho no suponer nada. Nunca. Quítate ese estrés.

-No te tomes nada personalmente.

Cuando alguien te ofenda, no te lo tomes personal. Cuando alguien te haga menos, tampoco te lo tomes personal. Cada persona tiene sus problemas y traumas y los externa de diferente forma. Sí, ya sé que no es justo que quieran desahogar frustraciones con uno, pero lo importante es estar consciente de que tú no eres la razón. Que los demás tienen razones propias que los obliga a actuar así.

Hasta ahí respecto al libro. Aparte, yo agrego dos:

-Cuida la forma en que hablas de ti mismo, ante ti y ante los demás.

Esto es sumamente difícil. Por ejemplo, aunque he mejorado, a mí no se me quita la costumbre de decirme “qué pendejo” cada vez que me equivoco. Si uno no se respeta con sus propias palabras, ¿Cómo esperemos que los demás lo hagan? Hay que esforzarnos por tener ideas buenas acerca de nosotros mismos.

-No hables de los demás.

Hay una frase de quien ignoro su autoría, pero que dice:

“Los grandes hombres hablan sobre ideas, los hombres promedio hablan sobre cosas, y los hombres pequeños hablan sobre… otros hombres.” 

Cambiemos esto. Con mis amigos nos la pasamos “tirándonos mierda” entre todos, y la verdad es divertido hacerlo, pero habla de lo mal que estamos en muchas cosas. Afortunadamente es algo que he notado que todos hemos mejorado y cada vez hablamos más de proyectos que se nos ocurren o que queremos hacer. Este cambio te ayuda a enfocarte más en ti mismo, que es lo que siempre te hará mejor persona.

La farsa de que debemos ser diferentes

En los últimos años (o décadas) se ha venido sobrexplotando la idea de que debemos ser diferentes. Debemos ser líderes y no seguidores, no borregos, porque de esta manera no trascenderás. Sin embargo se crea un problema: ahora todos quieren ser líderes y nadie quiere ser seguidor.

¿Qué es o que sucede? Que se crea un estrés por querer ser diferentes. Queremos sentirnos super creativos, refutamos la idea de que imitamos, y hasta negamos copiar o seguir a nuestros ídolos, como si fuera un delito.

Desde libros como Juan Salvador Gaviota, hasta publicidades que te señalan que el no ser diferente estar mal, han provocado que muchas personas se sientan mal por tener una vida “típica”. Error.

Lo paradójico.

A la vez que la gente se siente diferente,  cuando se habla de modas, pocos son los que reconocen estar fuera de ellas, supongo para no sentirse rechazado o marginado. O sea, queremos ser diferentes y aceptados.

Es tan paradójico como el hecho de que en este momento es moda ser hipster.

Por otro lado, respecto al liderazgo, ¿Se puede ser líder sin ser diferente? ¿Se puede ser diferente sin ser líder? ¿Hay algo malo en no ser líder? ¿Hay algo malo en no ser diferente? Sí, sí, no y no.

¿Y si no quiero ser diferente?

Cada quien debería elegir acorde a su educación y a su naturaleza. Hay personas a las que no se nos da ser tan diferentes, hay personas a las que no se nos da ser iguales a los demás. Habemos muchas otras personas que somos mixtas: somos muy diferentes en muchos aspectos y “muy iguales” en muchos otros. Y  ninguno está mal.

En mi vida sólo aspiro a tener una familia con mucho amor: una esposa que me dure hasta la vejez, unos hijos a quien amar y que nos amen, y unos perros cariñosos a quienes cuidar. Aspiro a tener una casa grande, buenos carros y divertidas vacaciones con mi familia. Y no pido más. Como ven, una familia típica y estereotipada.

¿Querer una vida típica y no querer ser diferente quiere decir que eres una persona mediocre o conformista? Para nada. Cada quien puede enfocar sus esfuerzos en mejorar su vida de diferentes formas. Te puedes poner metas, puedes esfrozarte en convivir más con tus amigos, en hacerte mejor en tus hobbies, en fin, enfocar tus esfuerzos en eso que disfrutas y quitarte el estrés de querer hacer algo diferente.

¿Para qué querríamos ser diferentes?

Porque nos han vendido la idea de que sólo así seremos exitosos y felices. No niego que muchas veces el ser alguien diferente sea rentable en muchos aspectos (aunque muchas veces también puede ser muy improductivo), lo que tampoco tiene nada de malo, el problema es cuando se convierte en una obsesión o cuando dejas de ser tú.

También es cierto que todas las personas que han sido importantes en definir la historia de la  humanidad, han sido sobresalientes, sin embargo, aunque es tentadora la idea de querer que las futuras generaciones sepan que estuvimos en este planeta, también creo que en el fondo no es más que orgullo, un orgullo muy necio que queremos que trascienda nuestra vida.

Por qué NO debes guardar la cartera en la bolsa de atrás del pantalón

Una breve introducción a mi cartera.

Siempre he utilizado cartera de piel, de preferencia de 2 hojas (ni siquiera sé si se les dice así), y siempre negra o café (así soy de tradicional).

¿Qué cargo en ella?

  • Mi IFE, licencia, CURP.
  • Mis tarjetas de crédito, débito y departamentales.
  • Tarjetas de puntos (cine, Mixup)
  • Unas estampitas de unos santos.
  • Dinero.
  • Papelitos.

El punto es que mi cartera es sometida regularmente a un proceso de limpieza (regularmente mientras estoy aburrido en el baño), y aún así, generalmente tiene un grosor de 3 cm, lo que la hace muy voluminosa.

El Problema.

Creo que la gran mayoría de los hombres acostumbramos (o hemos acostumbrado) guardar la cartera en la bolsa trasera del pantalón. La verdad es que es muy práctico guardarla en ese lugar, ya que es mucho más accesible que al guardarla en cualquier otro lado. Desde que comencé a utilizar cartera (desde que iba en la primaria) y hasta hace algunos 6 o 7 años, yo solía hacer lo mismo, sin embargo, comencé a tener dolores de espalda.  Típico: al principio, crees que después de unos días los dolores se irán, o piensas “de seguro dormí chueco”. Pues en mi caso no se iban. Así que decidí aplicar un viejo consejo que ya había escuchado de diferentes personas:

“No guardes la cartera en la bolsa de atrás”.

Y es que este consejo suena más fácil de lo que parece aplicarlo. La costumbre de usar la cartera en la bolsa trasera del pantalón está tan arraigada, que el día que no sientes que estás sentado sobre ella, sientes que se te olvidó algo y estás intranquilo. Algo parecido a cuando a uno se le olvida el celular en casa.

Recuerdo bien que los primeros días que comencé a guardar mi cartera en la bolsa delantera en lugar de la de atrás, aparte de sentirme extraño, incluso me era más incómodo el sentarme, sin embargo, aguanté la tentación de regresarla a donde había estado tantos años, e “increíblemente” después de unas semanas, todos los dolores de mi espalda desaparecieron. Quiero pensar que esos primeros días de incomodidad al sentarme era porque mi columna estaba regresando a su postura natural.

Desventajas de guardar la cartera en la bolsa trasera.

Desventajas importantes:

-Probable causa de neuritis ciática. Y como no soy doctor ni sé bien explicar esto, les paso un fragmento de Wikipedia:

La ciática (o neuritis ciática) es un conjunto de síntomas que incluyen dolor que puede ser causada por la compresión general o irritación de una de las cinco raíces de los nervios espinales que dan origen a cada nervio ciático, o por la compresión o irritación de la izquierda o hacia la derecha o ambos nervios ciáticos. El dolor se siente en la zona lumbar, glúteos, o diversas partes de la pierna y el pie. Además del dolor puede haber entumecimiento, debilidad muscular, hormigueo o sensación de hormigueo, sensación de ardor y dificultad en el movimiento o el control de la pierna. Típicamente, los síntomas sólo se sienten en un lado del cuerpo.

Podemos sintetizar toda esta descripción diciendo que comenzarán a sentir dolores en la espalda generados por una postura incorrecta, lo que desencadena a su vez diversas molestias.

Lo que pasa es lo siguiente:

-La columna vista lateralmente, debe tener forma de “S”. Pero…

-La columna, vista desde atrás, debe tener una forma recta.

¿Qué es lo que sucede cuando nos sentamos sobre la cartera?

Que la columna no puede mantenerse recta porque está más levantada de un lado que de otro, sin embargo, intentando recuperar su forma original, forma una torsión que es la que comienza a causar los dolores. Encontré este dibujito que explica mejor lo que quiero decir:

Cartera en la bolsa de atrás del pantalón

-Generada de esta torsión de la columna, se pueden provocar además, dolor de hombros y de pelvis.

-Otra desventaja importante y que no está relacionada con la salud, es que al portar la cartera atrás, es mucho más fácil que te le saquen al ir en la calle o en algún lugar concurrido.

Desventajas estúpidas (pero desventajas al fin):

-Te dura menos la cartera. Debido a que estás sentándote constantemente sobre ella, el roce hace que se desgaste más rápido y el peso que se deforme.

-No es estético. La simetría juega un papel fundamental en la estética, por lo que el traer un bulto en la bolsa trasera del pantalón, no se ve bien. O al menos eso dice esta nota.

Ventajas de guardar la cartera en la bolsa trasera.

Ventajas estúpidas (no hay importantes).

-Practicidad a la hora de sacar la cartera.

Cada quien sabe lo que hace con su cartera y con su trasero, pero como ven, las ventajas de usar la cartera en la bolsa delantera del pantalón (o en el saco o chamarra) en lugar de en la bolsa trasera del pantalón, puede ahorrarles varios dolores de espalda y consecuencias más graves. Yo seguí el consejo y la verdad es que no vuelvo a guardarme la cartera en la bolsa de atrás en toda mi vida.

Dibujo obtenido de: Fun in Store

Estar gordo

Nunca he hablado ni escrito de este tema, así que prepárense porque hay muchas cosas qué contarles, y al final, créanme que me conocerán mejor.

A nadie le gusta estar gordo. Habrá gente que diga lo contrario, “que hay más de donde agarrar” “que prefieren estar gordos a ser un palo”. Mentiras. Repito: A nadie le gusta estar gordo.

Mi caso no es grave, ya que yo tengo una vida normal, estoy sano, mi condición física (al correr, por ejemplo) es igual de mala que la de muchos que no están gordos, y estoy seguro que, aunque no tanto como quisiera, agarro más mujeres que muchos flacos, sin embargo, se supone debería bajar aproximadamente 30 kilos para estar “en mi peso”. Creo que mi tope máximo ha sido pesar 123 kg, y ahorita me encuentro en 115.

Es típico que uno ve a una persona y cree saber todo de ella por la apariencia. Igual pasa en este caso: uno ve a alguien gordo y cree que siempre ha sido gordo. Pero no. Yo era flaco de niño, hasta que llegaron aquellos tazos de los Looney Tunes en las papitas (¡hijos de puta!) y comencé a engordar. Recuerdo que había niños que compraban las papitas, le sacaban el tazo, y las regalaban o las tiraban, y yo pensaba -”¡Qué pendejos!”, cuando no me daba cuenta que el pendejo era otro.

Después, me metí a entrenar basket, y ayudado de la pubertad, adelgacé nuevamente en secundaria. Entrenaba todos los días, y todavía me ponía a jugar en mi casa. Ya ven la energía que se carga uno a esa edad. Pero los problemas regresaron cuando entré a prepa, y dejé de jugar basket, pero seguía comiendo igual, y comenzó a aumentar mi consumo de Coca-Cola (todavía me es un problema).  Y así… pasé los 70, los 80 y los 90 kilos… hasta llegar a las cifras de 3 dígitos por allá entre el año 2004 y 2005 (no estoy seguro, pero según mis cálculos, por ahí fue).

Vida gordaca.

Uuuu si yo les contara… ok, lo haré. Hay tantas cosas de las que un flaco no se da cuenta que tiene que pasar un gordo, que se sorprenderían. Digamos que son cosas que sólo otro gordo puede comprender, porque los gordos somos como una hermandad de la que todos queremos salir, jajajaja.

Las sillas.

Por ejemplo, muy difícilmente un flaco sabe que para un gordo es mejor una silla sin reposabrazos, ya que no está la prueba de “qué tan bien vas a caber” en la silla, y por lo tanto, te sientas más a gusto.

La alcancía.

Hablando de sentarse, muchos piensan que a los gordos que se les ve la raya (también conocida como alcancía) a la hora de sentarse o de bajarse de un carro, es porque están adelgazando y se les cae el pantalón, pero ¿Qué creen? ¡Ni madres! es porque está lleno de grasa que el trasero se sube a la espalda, así como la camisa que está toda estirada, se sube. Por cierto, esta gente, aparte de gorda, es asquerosa, porque son cosas que se pueden evitar. Producto de estas incomodidades, hay niveles superiores en donde los gordos buscan sentarse en las mesas del rincón, “agandallando” la silla de la esquina, para que no los vean en caso de que se les levante la camisa. Tengo un amigo que es más gordo que yo, que siempre recurría a esta práctica, y no saben qué molesto es que alguien se quiera sentar forzosamente hasta la última mesa. En este tipo de cosas, también es cuando se aprecian las sillas que  tienen un respaldo corrido (hasta abajo) cosas que no valoran los restauranteros, y que, créanlo o no, puede ser la diferencia para muchas personas entre que se sientan a gusto en su negocio o no. Por eso, siempre he pensado, si un gordo come más, ¿Por qué los restauranteros no hacen estudios de mercado con gordos para ver qué es lo que requieren para sentirse a gusto? jajaja ¡no es broma!

La ropa.

A un gordo, las suelas de los zapatos le duran menos. Les juro que esto de las suelas, es cierto, pero lo más, lo más jodido de engordar, es cuando dejas de comprarte la ropa que te gusta y empiezas a comprarte la ropa que te queda. Supongo que ha de ser todavía mucho más jodido tener que ir a tallas extras a comprar tu ropa, pero no he llegado a ese nivel, jajaja.

Las bolsas de los pantalones: a un gordo, la ropa le queda más ajustada (aunque sea de la talla correspondiente), y por lo tanto, las bolsas de los pantalones, sobre todo a la hora de sentarte, quedan muy justas, por lo que siempre será un mayor problema sacar las cosas del pantalón para un gordo que para un flaco.

Las jaladas de camisa: Un gordo que no haya estirado playeras, no es un gordo de verdad. Esto sucede sobre todo cuando estás pasando de nivel obeso, y estás dejando tus playeras, o cuando te encuentras en niveles muy, muy superiores, digamos ya mórbidos y tienen que estar estirándose siempre la camisa para que no se les vea la panza.

NO PUEDE HABER GORDOS FASHION.  <– Por favor, transmitan este mensaje a todos los gordos que conozcan.  A ningún gordo le va bien la moda, porque la moda está hecha para flacos (afortunadamente). Sin embargo, nunca falta el obeso que se quiere vestir muy fashion y termina viéndose ridículo. Lo mejor para un gordo siempre será vestirse conservadoramente.

Gordos y asquerosos.

Es repugnante toparte con cualquier persona sucia, pero más con un gordo sucio. Cuando estás gordo, sabes que sudas más, por lo que uno debe ser consciente que a veces es necesario bañarse dos veces al día, todos los días, echarse mucho desodorante y cambiarse la ropa diario y la camisa hasta 2 veces al día. Pero nunca falta el cerdo que no lo hace.

Un gordo tampoco debe dejarse el pelo largo o la barba, porque si de por sí la gordura no ayuda a la apariencia, con eso, sólo se va a ver más desagradable y sucio, aunque no lo sea.

Dolores físicos

Los dolores más comunes son de espalda y rodillas. Una vez, estaba platicando con un amigo (también más gordo que yo), y llevábamos como 15 minutos platicando parados, y en eso me dice -”wey (me gusta escribirlo con W), hay que sentarnos, ¿no? ya me están doliendo las rodillas”. Ahí fue cuando dije -”Fuck, no quiero llegar a eso”.

Las amistades y la obesidad.

He leído muchos artículos que dicen que la obesidad es contagiosa: es cierto, yo lo he vivido. Entre varios amigos, tenemos un amigo en especial, que todos los que nos juntamos con él, engordamos. Incluso en plan de broma solemos llamarle el “Efecto (y su apodo)”. Después pasa el tiempo y ya uno como que agarra inercia y ya no necesita de esa amistad gorda para seguir con los malos hábitos. Desafortunadamente, los hábitos saludables de las amistades, no se contagian con la misma facilidad, porque seamos honestos, si te dicen “vamos a cenar” o “vamos a correr”, ¿Qué prefieres?

Por otro lado, los que fuimos flacos que después engordamos, no saben cómo caga el encontrarte a alguien que no te ve en mucho tiempo y que te diga “te veo más repuestito”, “has estado comiendo muy bien ee” o ya gente más directa con un “no mames, qué gordo estás”, dan ganas de responder “te veo más puta que antes” o un “no mames, cada vez te ves más pendejo”, o qué se yo.

La obesidad y las mujeres.

De la vista, nace el amor. Eso es una realidad. Y aunque no quiere decir que cuando uno está gordo no se pueda agarrar nada, (así como tampoco quiere decir que a un flaco le lluevan mujeres), el estar gordo siempre será un obstáculo (para algunos más grande que para otros, porque aquí entra también la cuestión de la seguridad).

Tengo un amigo que antes estaba “mamadillo” y ahorita pues digamos que está muchos, pero muchos kilos arriba, y no precisamente de músculo (jajajajaja no saben cuántas ganas tengo de quemarlo aquí), antes tenía muchísimo pegue… y ahora, aunque todavía agarra  (como todo mundo) sus mujeres, la calidad y la cantidad, han bajado increíblemente (¿Verdad ****? <– aquí va su nombre encriptado, jaja).

Mujeres: lo mismo es para ustedes, a casi ninguno (aunque estemos gordos) nos gustan las gordas. (Aunque tengo un amigo al que sí, por si les interesa, jajaja)

Pero… ¿Por qué engordamos?

Si no tienes un problema de salud, sólo hay 1 razón: por webones. (también me gusta escribirlo así: con W).

Sin embargo, esa flojera puede estar ocasionada por muchos motivos, creo yo, emocionales. Personalmente, creo que es cierto que uno externa cómo se siente en el interior, y si uno está gordo, es porque trae uno o muchos desórdenes en su vida. También he llegado a una conclusión similar con la recámara: cuando uno tiene una recámara limpia y ordenada, curiosamente es cuando uno se siente mejor, sin embargo, en los peores días, las recámaras también son un desmadre, pero bueno, ese es otro tema.

La obesidad es un eslabón muy fuerte de los círculos viciosos en los problemas emocionales de las personas. Si tienes baja autoestima, la obesidad te hundirá todavía más, si tienes ansiedad o estrés, la obesidad te estresará mucho más. Y por eso lo difícil de salir de ahí.

Por eso me burlo de todos aquellos que van con los nutriólogos, que toman cosas que los harán bajar de peso, o que llegan a recurrir a cosas más drásticas, como el quirófano. Pero vamos burlándonos paso por paso.

Cuando queremos ser flacos.

Cuando queremos adelgazar, recurrimos a todo lo que se nos ocurre y que nos ofrecen, por ejemplo.

Los nutriólogos.

Los nutriólogos son esos profesionales que ahorita están pululando como conejos (¡y qué bueno!). Sin embargo, creo que la principal función de los nutriólogos debería ser la de educar. Es más, creo que debería haber nutriólogos impartiendo clases en las primarias. Y uno que ya es mayorcito, pues debería acercarse a ellos para aprender, no para que nos den una dieta para bajar de peso, aunque por otro lado, ¿Quién los culpa? si en sólo entregar dietas está el negocio, ¿pues por qué no hacerlo?. Pero seamos sinceros, a menos que tengas alguna enfermedad o situación especial, ¿Quién no sabe qué es lo que debe y lo que no debe comer para estar en forma?

En mi vida, he ido 2 veces con nutriólogas: la primera vez sí fui como a 4 sesiones (1 cada quince días) y bajé 4 kilos. La segunda vez (muchos años después) fui sólo 1, y bajé 11 kilos.

En una dieta, tenía que estar midiendo y pesando lo que me comía: insostenible llevar una dieta así. En la otra dieta, no me especificaban cantidades exactas pero me ponían cosas como “quesadilla de panela con lechuga en lugar de tortilla”, (ahh sí, ¿y por qué mejor no me das una patada en los testículos para hacerme sufrir más?). Simplemente ridículo. ¡Ah! y olvido cosas como, -”y aparte de la dieta, procura caminar 7 km al día”, pues sí… y también tomo mucha agua, ¿No? Por lo que sólo sentí que fui a tirar el dinero, porque aparte de poner cosas incomibles, me dio consejos demasiado lógicos.

Ninguna de las dos veces que he ido con la nutrióloga he seguido la dieta más de 1 semana, y sólo he dejado de comer cosas que sé que no debo comer, y así es como he bajado… cuando he bajado.

Por eso, repito, siendo honestos ¿Quién necesita a un nutriólogo para ponerse en forma?

Las pastillas y productos milagro.

Neta, paso de escribir sobre esto.

Las cirujías.

Otra estafa. Conozco personas que se han hecho la lipo, y que a los 6 meses están igual de obesas que cuando decidieron intervenirse. O sea que sólo gastaron un dineral, y lo peor, pusieron en riesgo su vida y sufrieron en vano.

Por otro lado, tengo a un amigo que se puso la banda gástrica, y sí se ha mantenido delgado, pero resulta que ahora y por la eternidad, debe estar a dieta, porque si no, su vida estaría en riesgo. O sea, ¿fue a pagar para intervenirse y obligarse a estar a dieta? Muy triste.

La solución.

La solución es sumamente fácil. Las veces que yo he bajado de peso, simple y sencillamente han sido poniéndome a hacer ejercicio. Si quiero acelerar el paso, dejo de comer cochinadas y sobre todo de cenar cochinadas. El problema de esto es que se necesitan dos cosas importantes: fuerza de voluntad y disciplina, y estas no te las dará ni el nutriólogo, ni el quirófano, ni las podrás comprar por televisión. Por eso, el principal trabajo que creo se debe hacer, es buscar en tu persona eso que te impulse y ordenar eso que tienes pendiente en ti. En mi caso, motivadores tengo muchos, la disciplina es la que siempre me ha fallado, pero ya trabajo en eso.

Cambiar pequeños vicios

En estos días he decidido hacer un pequeño cambio en un aspecto en los que más tiempo desperdicio: Twitter.  Intenté borrar todos mis tweets pero fue imposible, y sólo pude borrar 3000, así que sólo decidí dejar de publicar en mi cuenta (@buhowl) y ahora solamente funciona como feed para cuando publico algún artículo en mi blog personal, hago algún checkin (por cierto, también he dejado de utilizar Foursquare en gran medida), o subo alguna foto a Instagram o a Flickr.

De repente sí reviso uno o dos minutos a ver si hay algo interesante, pero ya no me preocupo por estar publicando cualquier tontería que llegaba a mi cabeza ni en estar recorriendo el timeline procrastinando así cosas más importantes.

¿Qué he ganado con esto?

Más tiempo para hacer cosas que me gustan y (creo) que me nutren más: escribir más en mi blog, leer más en mi Kindle, comenzar a dibujar en Sketchbook Pro, etc.

Muchas personas han experimentado lo mismo principalmente con Facebook, y aunque este para mí no representa un problema, siempre es bueno detectar en qué tiramos nuestro tiempo para aprovecharlo en hacer cosas que disfrutemos más, o nos ayuden más.

Cuando encuentras la felicidad

Reproduzco aquí el post que publiqué en mi blog personal: “Cuando encuentras la felicidad”.

Entender la felicidad no siempre es fácil. Pareciera que muchos creen que es un tesoro que una vez descubierto, les arreglará sus vidas.

No debemos hacer nada para ser felices; debemos ser felices para poder hacer todo. Pero no siempre es fácil.

Saber cómo llegar y comprender a la felicidad es el resultado de un proceso personal muy intenso.

Yo ya encontré la felicidad: se encuentra en las personas que aman lo que hacen, que aman lo que tienen y que aman a quienes le aman. ¿pero cómo lograr eso? No es fácil, o al menos yo lo he podido lograr a plenitud, pero un paso importante es dejar de idealizar: dejar de idealizar personas, situaciones y circunstancias.

Otro paso fundamental es dejar de compararte.

Sólo así serás feliz.